viernes, 29 de abril de 2011





Apostar al jaque mate

no siempre merece la pena,

las tablas son dulce condena,

hay que reanudar el combate.


En esta batalla de lágrimas

casi todos somos peones,

deslumbrados por los neones

buscando lunas más cálidas.


Acabaremos todos al final

derramados sobre el tablero,

a fuerza de serte sincero

ahora no me parece tan mal.

4 comentarios:

María dijo...

La vida es como el juego del ajedrez, cada uno somos peones de nuestro futuro.

Bellos versos.

azpeitia dijo...

Enrocado en tu poesía abierta, deja que las torres se muevan y los caballos galopen...después vendrá el jaque mate...después...después de la siesta...un abrazo de azpeitia

Selene.Tr dijo...

GuaO! alucinante ! :) te sigo parate http://sometimesdifferent.blogspot.com/

Ana María dijo...

antes del jaque mate, hasta los caballos intentarán dejar sus "eLes" escritas en el tablero, después..., ¡qué importa!!!