martes, 8 de julio de 2008

DESVARIOS (II)

Perdón por ser inestable
y un tanto bicho raro,
perdón por sentirme extraño
como un pájaro en la jaula,
perdón por escucharte
y no hacerte mucho caso,
perdón por meterte prisa
y tomármelo con calma.

Perdón por aullarle
sin decoro a la luna
y esperar que responda
cuando me venza el sueño.
Perdón por no haber nacido
en el seno de una alta cuna;
perdón porque contigo
siempre me siento pequeño

8 comentarios:

La gata Roma dijo...

Bueno, como la verdad no es triste, y simplemente es irremediable, tal vez no hay que pedir perdón por ser inestable, seguro que la Constitución ampara ese derecho.
Kisses

Camiseta a rayas dijo...

No hay que pedir perdón por esas cosas. Yo sólo pedí perdón una vez, perdón por existir. Creo que fue bastante.

Un beso gordo, me alegra tenerle de vuelta, creí que lo habíamos perdido.

Luna Carmesi dijo...

¿Pedir perdón por algo tan intrinseco a nuestra naturaleza?
No.


;-)
Besos!

Arkantis dijo...

Por todo eso no hay que pedir perdón.. pues creo que somos muchos los inestables..
Un besazo

CalidaSirena dijo...

Yo también he pedido perdón muchas veces, y sobre todo por bicho raro y por sentirme pequeña...te entiendo..
Besos cálidos

Arkantis dijo...

Pongo tu comentario en mi lado fijo de mi blog..me parece precioso...
Gracias besitos

Camiseta a rayas dijo...

A veces engullo poemas, y alguno se me atraganta, ¿sabes?, pero contra lo que pueda parecer, esto no es malo. Es sólo que se queda ahí, en la garganta, o a la altura del pecho y no pasa. Y no se olvida.

Hoy he estado leyendo unos del arcÁngel González. Te regalo éste:

¿Cómo seré o
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano
de corazón a corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.

Y los ojos
-qué importa que no sean estos ojos-
te seguirán adonde vayas, fieles.

Ego dijo...

La Luna se hartará de nosotros. Y acabará borrando todas y cada una de las pintadas.
Un abrazo